Por estar ahí, sacando un ratito para leerme, para dejarme un comentario y algunos hasta para hacer una receta mía. Mil gracias. Más aún para todos los que teneís un blog porque requiere un tiempo que la mayoría de veces no tenemos, por lo menos no el suficiente como para hacer todo lo que quisieramos. Me encantaría poder ver toooodas vuestras recetas y dejaos comentarios a todos, pero es imposible, simplemente no doy abasto. Sois tantos (y los que me quedan por conocer) los que teneis recetas taaan buenas que si no me conecto 2 días tengo que leer unas 300 entradas nuevas y por lo menos más de la mitad bien merecen un comentario.
Cuando empecé el blog ni por asomo pensé que iba a requerir tanto esfuerzo... Mis andaduras en la cocina fueron muuuyy tardías. Admiro a los que contaís que hicisteís vuestra primera receta con 5 años... yo no había pisado la cocina salvo por necesidad hasta los 23. Unos macarrones, calentar leche o los tupper que me dejaba mi madre en el micro, hacer un filete como la suela de un zapato, unos huevos al plato o como muchísimo, y me parecía todo un desafío, hacer un bizcocho de yogur con la receta escrita delante.
En mi casa de toda la vida se ha hecho vida en la cocina más que en el salón. Mi madre cocinaba de miedo, no porque sea amor de hija sino porque todos los que la conocieron me lo recuerdan aún hoy en día y eso es por algo. No tenía paciencia para lo dulce pero en lo salado no había quien la superase! Le relajaba cocinar, pero no tenía tiempo para enseñarnos porque el llevar un negocio y cuidar de mi padre se lo robaba. Fué una mujer fuerte. Ojalá tuviese yo tánta fortaleza. Cuando mi padre murió tuvo que traspasar el negocio y se vió con 50 años, con dos hijas adolescentes, sin trabajo, con deudas y con gastos e hipoteca de un piso de 150m2. Salió adelante tras una depresión, encontró trabajo con un horario de 8 a 3 y por aquel entonces yo empecé a sentar un poco el melón y a ver a mi madre de otra manera, no tanto como alguien que te dice lo que tienes que hacer sino como que te lo dice por algo... no sé si me explico. En esa época mi madre me animaba a que aprendiese a cocinar (porque a limpiar sí que me tenía enseñada, pasando la aspiradora y el polvo los domingos de resaca a las 10 de la mañana!) "que vas a hacer cuando estés sola? qué vas a comer? pasta todos los días?!" y allá iba yo a su lado a que me enseñase, pero me ponía de los nervios. Todo empezaba por "venga, pela y corta esas patatas" (por poner un ejemplo). Cogía el cuchillo y al empezar a pelar me medio gritaba "noooo, así no, no ves que te llevas media patata con la piel? tiene que ser más fino, mira así" y yo seguía haciendolo con todo el cuidado del mundo pero tardaba 10 minutos en pelar cada patata. "Te tienes que dar más prisa, mira el aceite, está humeando, se te va a quemar!" Terminaba de partirlas ella mientras me decía que las echase al aceite. Como me daba miedo que el aceite salpicara (miedo no, pánico) tiraba los puñados de patatas desde dos metros de distancia con lo que el aceite no es que salpicara, es que bañaba la vitro y ponía la cocina perdida. "Pero no ves cómo estas poniendo todo? anda, échalas bien!". "Que no, que me da miedo"."Anda trae! de verdad...". En este punto no sé quien estaba más nerviosa, si mi madre porque veía que no daba una a derechas o yo porque no tenía paciencia para que me corrigiera cada dos por tres así que terminaba diciéndole que mejor que lo hiciese ella que le salía estupendísimamente bien y encima lo hacía más rápido, que yo no valía pa' eso. No era capaz de estar a dos cosas a la vez, menos a tres y eso de cocinar a mí me parecía un lío.
Aunque yo no tocara un plato, siempre estaba por la cocina, estudiando, viendo la tele o hablando mientras mi madre cocinaba y algo se me debió quedar de todo aquello porque cuando tuvo que surgir, surgió. En junio del 2004 terminé la carrera, trabajé durante el verano y en noviembre mi madre cayó enferma. En 6 meses tuve que aprender de golpe a llevar una casa. Empecé a mirar libros de recetas de mi madre y a comprarme los míos propios con fotos y paso a paso y fué ahí cuando me decidí a superar el miedo a lo desconocido. Veía el canal cocina a todas horas, apuntaba recetas en cuadernos, notas, tickets, cartas, a buscarlas en internet y llamaba a mi tía para preguntarle como hacía ella esto o aquello. Conocía un par de blogs cuando me decidí a abrir el mío para recopilar las recetas en vez de tenerlas esparcidas por bolsos, cuadernos, cajones, libros marcados, etc.
No pensé que este mundillo fuera tan pequeño y tan grande a la vez, que podría conocer a gente de todo el mundo compartiendo recetas. Tenía varias fotos que tomaba a las comidas que hacía (más que nada para que mi tía se creyese que era verdad que cocinaba) y empecé a postear recetas cuando para mi sorpresa alguien que no era mi tía me dejó un comentario. Ahí sí que me dí cuenta de que ya no era solo poner una foto y una receta explicada regular, sino que alguien podría leerlo, intentarlo y si no estaba bien explicado le podría salir mal... siempre me ha gustado la fotografía y empecé a cocinar más, a hacer mejores fotos, a intentar mejorar la calidad de lo que hacía, seguir comprando libros y sobretodo a leer y a aprender de otros blogs.
Gracias de nuevo por hacerme un poquito más feliz cada día por el simple hecho de leerme. Lleva mucha dedicación tener un blog; preparar y documentar una receta, hacerla, que salga bien, hacerle fotos, que salgan bien, editarla explicándola de manera comprensible y a la vez pasearse por otras cocinas dejando huella porque sé que son el alma de los blogs y que por corto que sea el comentario, sabes que hay alguien ahí. Ésto es un homenaje a todos vosotros porque la gente que me conoce sabe que hablar de mí es de las cosas que más me cuestan en este mundo y es también para animar a todos los que pensais que cocinar bien es muy difícil y complicado. Sólo requiere paciencia y aprender a base de ensayo y error con recetas fiables hasta que salgan bien. Hay recetas que cuestan más y otras menos pero poco a poco todo sale, no hay nada imposible.
La cocina para mí tiene algo mágico... une personas y abre mundos porque todos tenemos la necesidad de comer.