
Notas: este tajine es uno de los platos más importantes de la cocina marroquí. Es un plato tradicional de la fiesta religiosa musulmana Eid al-Adha (Árabe: عيد الأضحى , Castellano: Festival de sacrificio o Gran EID) , fiesta muy importante celebrada por los musulmanes en todo el mundo para conmemorar la voluntad de Abraham (Ibrahim) de sacrificar a su hijo Isaac.
Según el exégesis, algún tiempo después del nacimiento de Isaac, el Señor ordenó a Abraham que le ofreciera a su hijo en sacrificio en la región de Moriah. El patriarca viajó durante tres días hasta que entontró el túmulo que Dios le mostró. Ordenó al siervo que esperara mientras que él e Isaac subían solos a la montaña, Isaac llevando la leña en la que sería sacrificado. A lo largo del camino, Isaac pregunta una y otra vez a Abraham dónde estaba el animal que iban a sacrificar. Abraham respondía que el Señor proporcionaría uno. Justo cuando Abraham iba a sacrificar a su hijo, se lo impidió un ángel y en su lugar le dio un carnero que sacrificó en lugar de su hijo. Así se dice, «El monte de Yavé provee». Como recompensa por su obediencia recibió otra promesa de una numerosa descendencia y prosperidad.
La carne se dividiría en 3 partes iguales que se repartirían de la siguiente forma: Un tercio para la familia, otro tercio para parientes, amigos y vecinos y el otro tercio se les da a los pobres como regalo. La fiesta es celebrada aproximadamente 70 días después del final del mes de Ramadam.
Me inspiré en ésta receta de cocina y salud
Ingredientes (para 4 raciones generosas):
800g magro de cordero cortado en dados de unos 4cm
1/2CP Ras el Hanout
1CP jengibre en polvo
1/2CP azafrán
1CP pimenta negra recién molida
aceite
2CS mantequilla
3 cebollas picadas en brunoise
sal
200g de ciruelas pasas y orejones picados
1 buen chorretón de miel
1CP canela
caldo de carne o verduras
Preparación:
En un bol mezclar la carne de cordero con las especias (menos la canela) y un poquito de aceite. Restregar la carne para repartirlas. Dejamos macerar la carne un mínimo de 2 horas en la nevera tapada con film (yo la tuve unas 5).
Calentar una cazuela de fondo grueso a fuego alto. Añadir un poquito de aceite y freír la carne por tandas dorándola bien por todas partes. Reservar.
Bajar un poco el fuego y sofreír en el mismo aceite (si acaso añadir un poco más) la cebolla con un pellizco de sal. Cuando se vuelva transparente, se baja el fuego y se deja pochar hasta que esté doradita (unos 20 minutos) dándole vueltas de vez en cuando. Mientras mezclar en un bol las ciruelas, los orejones, la canela, la miel y un poco de caldo para que se vayan rehidratando un poco.
Cuando la cebolla esté añadiremos la carne y caldo hasta cubrir 2/3 de la carne, llevamos a ebullición, tapamos la cazuela, bajámos el fuego al mínimo y dejamos estofar durante 50 minutos - 1 hora, vigilándolo para ir añadiendo caldo si vemos que se consume demasiado. En una sartén tostar con un poquito de mantequilla las almendras por tandas.
Destapar la cazuela, añadir las almendras y la mezcla de miel, frutas, canela y caldo, remover y dejaremos cocer (a fuego bajo) durante otros 40 - 50 minutos hasta que la salsa reduzca y se haya convertido en una glasa y el cordero esté meloso y se deshaga. Cuando esté a punto tapar y mentener caliente mientras preparamos el cous-cous.
Ingredientes y preparación del cous-cous:
Llevamos a ebullición el caldo en un cazo, añadimos la sémola en forma de lluvia para evitar grumos y sin parar de remover dejamos que se haga durante 3 minutos. Apartamos del fuego, añadimos la mantequilla, removemos para separar los granos y tapamos hasta servir.